¿Para qué se usan?

El ácido hialurónico forma parte del organismo humano y de la piel de nuestra cara. Es una sustancia biocompatible que se integra de manera natural en la piel, proporcionando hidratación, elasticidad y volumen a nuestro rostro y evitando que la piel esté seca o arrugada.

Cuando envejecemos, la cantidad de ácido hialurónico en la piel disminuye, ya que las células cutáneas pierden su capacidad para producirlo. Por esta razón, la edad, la exposición al sol y las enfermedades, hacen que nuestra piel pierda volumen, grasa y elasticidad formando las arrugas.

Gracias a los rellenos faciales con ácido hialurónico se logra el rejuvenecimiento del rostro de forma segura, sencilla y rápida, hidratando, reestructurando y dando volumen para suavizar los pliegues y las arrugas, dando a la piel una apariencia mucho más joven y sana.

Los diferentes ácidos hialurónicos empleados para relleno facial (gracias a sus propiedades para atraer agua), pueden conseguir aumentos considerables de volumen tras su inyección. El efecto de relleno se logra principalmente por el efecto propio del ácido hialurónico inyectado de forma exógena, pero también se ha demostrado que tiene un efecto indirecto ya que activa a los fibroblastos dérmicos tras su depósito en la dermis.

El ácido hialurónico se utiliza en distintas concentraciones para:

  • Evitar las arrugas superficiales y medias.
  • Reducir las arrugas profundas en zonas peribucales, surcos nasogenianos y líneas de marioneta.
  • Dar volumen a los pómulos.
  • También se utiliza para delinear el borde de los labios.

¿Qué diferencia hay entre el ácido hialurónico y la toxina botulínica?

La diferencia es que la toxina botulínica se aplica en aquellas zonas de la cara que se mueven al hablar o reír, para evitar las arrugas dinámicas. La toxina botulínica debilita o paraliza los músculos de estas zonas y al no poder moverse, dejan de provocar las arrugas. La toxina botulínica se inyecta comúnmente en las patas de gallo, el entrecejo y las arrugas de la frente.

El ácido hialurónico se aplica especialmente en la zonas donde precisemos restructurar o voluminizar como por ejemplo, la zona comprendida entre la nariz y la boca donde se forman surcos (los famosos códigos de barras), disminuyendo las arrugas y mejorando la elasticidad y aspecto de la piel y de otras zonas faciales como las líneas de marioneta, los pómulos, etc..

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¿Cómo es el tratamiento?

El ácido hialurónico se inyecta con una aguja muy fina en pequeñas cantidades. El producto inyectado aumenta el volumen bajo las arrugas y los pliegues tratados, los cuales se rellenan y suavizan.

Si el ácido hialurónico se coloca en el lugar y con el volumen adecuado, ni se ve ni se palpa una vez inyectado.
El ácido hialurónico, al ser una sustancia biocompatible, no produce reacciones alérgicas. Se inyecta superficialmente en la piel integrándose de manera natural en los tejidos, sin producir reacción de cuerpo extraño. Es más, el relleno con ácido hialurónico tiene un efecto beneficioso para la piel proporcionándola una mayor hidratación.

Estas infiltraciones convienen repetirlas cada cuatro u ocho meses, para modelar el contorno facial y corregir pliegues, arrugas o bien restructuración facial.

Tipos de ácido hialurónico

Los materiales de relleno se clasifican en biológicos (de origen orgánico) y no biológicos (de origen sintético) y según su duración en pueden ser reabsorbibles y no reabsorbibles. La mayoría de los ácidos hialurónicos utilizados son productos sintéticos derivados de ácido hialurónico estabilizado, por lo que no hay posibilidad de reacciones alérgicas.
La elección mas adecuada de ácido hialurónico para cada caso, debe ser indicada por su Doctor quien lo estudiará teniendo en cuenta los efectos que se desean conseguir y las características de la piel de cada persona.

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Resultados

Los resultados de los rellenos con ácido hialurónico son visibles inmediatamente.
El tratamiento con ácido hialurónico para arrugas y pliegues es rápido y seguro y no deja cicatrices ni otros vestigios en la piel. Después del tratamiento, el paciente puede incorporarse inmediatamente a sus tareas cotidianas.

El tratamiento de las arrugas con ácido hialurónico es duradero, pero no es permanente. El tiempo durante el cual se mantienen los efectos, es variable en función de cada persona y depende de muchos factores, como son la edad, el tipo de la piel y el estilo de vida.

A pesar de que no podemos hablar de una duración exacta de los resultados de este tratamiento, sabemos que los efectos de ácido hialurónico pueden mantenerse entre un año y dos años, tras lo que se puede volver a aplicar el tratamiento, para recuperar la elasticidad y el volumen perdido de la piel.

Se aconseja al paciente un mantenimiento anual según el resultado y objetivo a conseguir tras valoración integral del paciente.

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