Causa

El vítreo es un gel colágeno que rellena la cavidad vítrea en el interior del ojo humano. Ese gel tiene zonas de anclaje que le hacen estar unido a la retina y al borde de los vasos retinianos.

(imagen de la disposición del vítreo en el ojo)

Según va pasando el tiempo o por diversos factores como la miopía o traumatismos, el vítreo va sufriendo un proceso de deshidratación y cambio en su estructura que lo hace retraerse y formar condensaciones que quedan flotando y que hace que se separe de las zonas de unión que tenía con la retina.

Por si sola no es una enfermedad que haga peligrar la visión, pero si puede ser el reflejo de otras alteraciones más severas de la retina.

Síntomas

Cuando se desprende el vítreo posterior, los síntomas más frecuentes son sombras móviles en forma de telarañas o puntos negros flotantes que molestan o dificultan la fijación de la mirada. En algunas ocasiones estas sombras pueden ir acompañadas de destellos o fogonazos de luz que indican que las uniones del gel con la retina están generando tracciones que pueden ser peligrosas.

Siempre que aparecen estos síntomas, es fundamental ir al oftalmólogo para revisar el fondo de ojo y asegurarse que la retina no haya sufrido ningún daño.

Diagnóstico

Los mencionados síntomas requieren un estudio exhaustivo del fondo de ojo para asegurar que la retina, en todas las zonas de unión a ese gel, no ha sufrido ningún daño.

Tratamiento

A pesar de las molestias que ocasionan las sombras que ve el paciente, el desprendimiento del vítreo no requiere tratamiento. Lentamente, el gel sufre un proceso de dilución y de depósito, que junto con la adaptación cerebral hace que con el paso del tiempo, las sombras se vayan dejando de ver.

El tratamiento solo es requerido, si en el movimiento del gel o en la separación con las zonas de anclaje se forman agujeros o desgarros que hayan dañado la retina. En ese caso es necesario reforzar la zona con láser Argón para generar una barrera alrededor de la zona debilitada y evitar un desprendimiento de la capa retinana.

Es necesario el control de la evolución, ya que durante las primeras semanas es cuando mayor riesgo hay de daño de la retina. Por eso aunque la exploración en el momento del diagnóstico haya sido normal, ante cualquier cambio de los síntomas es fundamental volver a repetir la exploración del ojo. Los signos de alarma son: Destellos de luz muy consecutivos que no cesan, aparición de más sombras móviles, disminución de visión o alteración en una parte del campo visual.

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