Causa

Los vasos sanguíneos de la retina son propensos a sufrir daños cuando los factores cardiovasculares no están bien controlados o cuando hay procesos inflamatorios que pueden afectarles. Estas alteraciones pueden disminuir el diámetro interior de los vasos y generar obstrucciones o infartos en la zona de la retina afectada.

Síntomas

El síntoma principal es una disminución brusca y repentina de la visión total o parcial del ojo afectado. NO produce dolor ni otros síntomas fuera de la disminución visual.

Diagnóstico

El diagnóstico requiere un estudio completo no solo oftalmológico, sino de los factores que hayan podido ocasionar el problema vascular en la retina. Es fundamental controlar los factores que han desencadenado el infarto retiniano, para evitar que puedan repetirse en cualquier otra parte del cuerpo.

Por lo tanto es necesario determinar:

  • que los valores analíticos y cardiovasculares se encuentran dentro de la normalidad y que las obstrucciones arteriales no provoquen problemas en los vasos que nutren al cerebro.
  • que los factores inflamatorios que pueden alterar el flujo sanguíneo, tengan valores normales.
    Para ello, el diagnóstico requerirá de:

    • Un completo análisis de sangre, con la determinación de los factores inflamatorios.
    • Realización de una tomografía de coherencia óptica (OCT) para valorar el grosor retiniano y la afectación de la mácula.
    • Realización de una angiografía fluoresceinica (AFG) para determinar el área afectada y el estado de los vasos en toda la extensión retiniana.

Tratamiento

Lo mas importante es el control de los factores de riesgo. El oftalmólogo diagnosticará el área infartada y seguirá la evolución manejando las complicaciones que se pueden presentar.
Cuando hay afectación edematosa en la mácula, sin afectación isquémica severa, en algunos casos se pueden utilizar sustancias que traten de bajar la inflamación de la retina. El fármaco con mejor y más duradero efecto es el OZURDEX que inyectado en el ojo puede proporcionar mejorías visuales de larga duración. Lucentis y Avastin también son eficaces aunque con menor duración que el anterior.
El evolución de estas obstrucciones, a veces puede requerir el tratamiento con láser tras el infarto, para evitar posibles complicaciones de sangrados y alteraciones más severas.

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