Causa

El problema fundamental de los altos de niveles de glucosa en sangre, que pueden padecer las personas con diabetes, es el daño que la glucosa produce en los vasos sanguíneos del cuerpo. Los vasos con más sensibilidad son los mas pequeños como son los de la retina. Altos niveles de azúcar en sangre hacen que se genere una gran fragilidad en los vasos, produciendo un déficit en la nutrición de la retina, que se conoce como isquemia. El efecto de la isquemia genera que los vasos que tratan de luchar contra ella sufran un ensanchamiento con el consecuente debilitamiento de sus paredes y fuga del líquido que pasa por ellos, pudiendo producir hemorragias en la retina o engrosamientos en las capas que forman la retina, generando visión borrosa y bajada de la visión.

VIDEO: Retinopatía diabética. Dr. Cañones

Síntomas

En las fases iniciales no suele haber síntomas visuales, pero según va avanzando la enfermedad pueden presentarse síntomas como visión borrosa, bajada de visión, manchas visuales fijas o móviles, incluso pérdidas de visión repentinas en uno de los ojos.

Aunque no haya síntomas visuales, en pacientes con diabetes siempre es recomendable hacer revisiones para monitorizar la posible progresión de la enfermedad ya que el diagnóstico y tratamiento precoz es lo más eficaz para el tratamiento de la retinopatía diabética.

Evolución

Existen diferentes fases en esta enfermedad, dependiendo del control de los niveles de azúcar en sangre y del tiempo que haya trascurrido. Se suele clasificar en las siguientes fases:

  • Retinopatía no proliferativa: Presente en estadios iniciales y en aquellas personas en las que el control de la glucosa es bueno. Pero si el control del azúcar no es bueno pueden ir apareciendo lesiones en los vasos como microaneurismas y hemorragias dentro de las capas de la retina. Esta retinopatía se subdivide en leve, moderada y severa.
  • Retinopatía proliferativa: Es el estado más avanzado y peligroso de la Retinopatía Diabética. En él aparecen vasos anómalos que pueden generar sangrados repentinos e incluso desprendimientos de retina por la tracción que pueden generar.
  • Edema Macular Diabético: Es la causa más frecuente de bajada de agudeza visual en pacientes diabéticos. Puede aparecer en cualquier fase de la enfermedad aunque su aparición se relaciona con la falta de control del grado de azúcar en sangre. En esta fase los vasos de la zona central de la retina producen una fuga de líquido, que engrosan la retina en la zona macular disminuyendo la visión y provocando una borrosidad intensa en la zona central de la visión.Requiere un tratamiento especial y un seguimiento muy exhaustivo debido a su difícil control.

Diagnóstico y control

El factor más importante para el tratamiento de la retinopatía diabética es el diagnóstico precoz y el control de los factores que pueden generar bajadas en la agudeza visual del paciente.

Las exploraciones se deberán adaptar al estado de cada paciente, pero su frecuencia en ningún caso deberá ser menor a un año en diabéticos tipo 1 o 2 que no presenten signos de enfermedad, o semestral /trimestral cuando ya esté presente la retinopatía diabética.

En cada revisión, e independientemente del estado de la retina, es necesaria la exploración exhaustiva del fondo de ojo y el control de la zona macular con la técnica de la tomografía de coherencia óptica (OCT).

En edemas maculares y sospechas de retinopatías proliferativas, para ver y delimitar las zonas de isquemia, sangrado, o las zonas que requieren tratamiento con láser es necesario realizar una angiografía con fluoresceína (AFG).

Edema macular diabético

Tratamiento

El factor mas importante en el tratamiento es el control de los niveles de azúcar en sangre. Por lo tanto, la actuación del endocrino y el compromiso del paciente también son claves a la hora de mantener controlada la evolución de la retinopatía diabética.

El tratamiento debe personalizarse para cada paciente y para cada estado de retinopatía que se observa en la revisión oftalmológica.

En estadios iniciales sin signos de retinopatía o en estadios de retinopatía no proliferativa leve, es imprescindible el control anual del fondo de ojo y del resto de factores de riesgo oftalmológico. Estos controles pueden requerir mayor regularidad si el estadio va avanzando o el control de la glucosa no es bueno.

Cuando el grado de retinopatía es severo o ya se observan signos de retinopatía proliferativa, en todos los casos se requerirá tratamiento con láser sobre las zonas de la retina dañadas para evitar mayores complicaciones. Este tratamiento no mejora la visión incluso a veces puede disminuir en campo visual y dar sensación de borrosidad, pero es necesario para evitar complicaciones severas que pueden desencadenar en sangrados recurrentes e incluso desprendimientos de retina.

En el caso del edema macular, el objetivo es bajar el engrosamiento que se produce en la retina por la fuga de los vasos sanguíneos. Para ello suele ser necesario el tratamiento con láser sobre los vasos que están fugando para cerrarlos y evitar la fuga, necesitando utilizar en muchas ocasiones una combinación de fármacos intraoculares que ayuden a bajar el grosor. Estos fármacos son el LUCENTIS y AVASTIN que inyectados de manera indolora en el interior del ojo han demostrado ser un tratamiento eficaz para el control del edema macular.

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