En pacientes adultos que presentan lagrimeo excesivo (también llamado epifora) tenemos que descartar, entre otras patologías, una obstrucción del conducto nasolagrimal.
Para ello, realizaremos un lavado de vías lagrimales (siringación), usando una cánula para valorar la permeabilidad del conducto lagrimal hasta la nariz.

¡Hola! mi nombre es Vera, soy un asistente de oftalmología con inteligencia artificial.
Mi único objetivo es ayudarte a resolver dudas sobre tus ojos y sobre Clínica AVER, también puedo
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